6 consejos para controlar el agotamiento del cuidador
Aprende a manejar el estrés, establecer límites y cuidarte a ti mismo, todo mientras cuidas a otra persona.
Ser cuidador de un ser querido es un gran trabajo. Puede ser gratificante. Pero también puede hacer que te sientas cansado, estresado y, a veces, incluso triste.
Cuidarte a ti mismo en el proceso es clave. Aquí hay algunos consejos que pueden ayudar.
1. Formularios clave de preparación
Guarda los documentos importantes en un lugar seguro y de fácil acceso. Estos pueden incluir los siguientes:
- Poder notarial: Es posible que tengas que tomar decisiones médicas o financieras por tu ser querido. Considera la posibilidad de establecer un poder notarial. Este formulario te otorga el derecho legal de actuar en su nombre.
- Autorización médica: Esto te permite acceder a los registros médicos de tu ser querido y hablar con sus proveedores de atención médica.
- Contactos de emergencia: Mantén una lista de contactos de emergencia, como los siguientes:
Proveedores médicos
Familiares
Amigos
2. Hazte controles anuales
No olvides mantenerte al día con tu propia salud también:
Programa visitas regulares con tu proveedor.
Toma los medicamentos según las indicaciones.
Mantente al día con las vacunas y los exámenes preventivos. Pregúntale a tu médico lo que necesitas.
3. Toma descansos
Cuidar a un ser querido puede ser un trabajo de 24 horas al día, los 7 días de la semana. Pero todo el mundo necesita un descanso para recargar energías. Pregúntales a otros familiares o amigos si pueden ayudar con cosas como mandados, preparación de comidas o transporte a las citas.
También puedes hablar con el equipo de atención de tu ser querido sobre las opciones para contratar ayuda profesional. La guardería para adultos o un asistente de salud en el hogar, incluso uno o dos días a la semana, pueden ser de gran ayuda.
4. Cuídate
Cuidarte a ti mismo te hace más capaz de cuidar a los demás.
Encuentra tiempo para moverte. Incluso la actividad física ligera puede marcar la diferencia. Los estiramientos diarios, los entrenamientos cortos e incluso las tareas domésticas son buenas maneras de ponerse en movimiento.
Lleva una dieta balanceada. Planificar y preparar las comidas con anticipación puede ayudarte a mantenerte en buen camino. Ten a mano bocadillos saludables, como frutas, nueces y barras de granola. Y bebe mucha agua.
Mantén el estrés bajo control. Tómate un tiempo para actividades divertidas o relajantes.
Duerme lo suficiente. Trata de dormir de siete a nueve horas por noche. y de acostarte a la misma hora todas las noches.
5. Organiza tu agenda
¿Tienes problemas para realizar un seguimiento de las citas y las tareas? Prueba estos consejos:
Trata de agrupar las citas para tu ser querido el mismo día para que sea más fácil hacer un seguimiento de ellas.
Programa las tareas de cuidador en un planificador o calendario digital. Establece un día y una hora regulares para cosas como la preparación de comidas o la limpieza para que no te retrases.
Concéntrate primero en las tareas más urgentes. No trates de hacer todo a la vez.
Usa alarmas o recordatorios para ayudarte a mantenerte al día.
6. Comunícate con otros
Un buen sistema de apoyo puede marcar una gran diferencia en tu bienestar. Hay muchos recursos para ayudar a los cuidadores:
Buscar un grupo de apoyo. Es una oportunidad para compartir tus experiencias y obtener consejos de otras personas en situaciones similares.
Hablar con un terapeuta o consejero. Pueden proporcionar apoyo emocional y herramientas de afrontamiento.
Tomarse un tiempo para la familia y los amigos, y pedirles ayuda si alguna vez la necesitas.